domingo, 29 de junio de 2014

Descripción

Balcón de madera un poco despintado por la lluvia, con dos puertas con ventanas respectivas en cada una, en una de ellas un cuadrado no presenta vidrio que queda vacío con la función de poder asomarse "a ver quien toca", una barandilla siempre cubierta de polvo, que debo limpiar cada vez que abro las puertas que la rigen. En sus esquinas, siempre encuentro telarañas grises, pero nunca las arañas, siempre llego cuando no están, aunque es un alivio a la vez, me parece un peligro latente encontrarlas en otro lugar de mi cuarto. 

Con bisagras chillosas, madera recubierta por algún tipo de sellador, vidrios más sucios que los lentes que ando y un olor a polvo y a vejez, conforma mi balcón, mi sitio, mi lugar...

Los días no le sientan, se mantiene cerrada, odia a la gente, sólo abre sus puertas ante mí y alguna visita respectiva, pero solo a mí me genera emociones, emociones tan fuertes con gritos adentro, que se van despejando con el viento frío que entra, con el frío que se siente, con el frío que envuelve mi cuarto.

Justo al frente y un poco a la izquierda, se puede ver una casa abandona, recubierta de vegetación que está empezando a llegar al edificio contiguo, en el cual, existe un consultorio psicológico que nunca eh ido. En las noches, desde mi cama, puedo ver un poste a lo lejos, cuya luz llega a mí directamente, siempre la veo antes de dormir como un preámbulo a mis sueños. 

Puertas


jueves, 19 de junio de 2014

Mi Primera Noche

A las 12 am.


             Hola, empiezo esta especie de pseudo proyecto o semi aventura llamada "Mi balcón"; me eh dado cuenta de la hermosa vista que tengo por las noches pero que sólo me doy cuenta una o dos veces al mes y a parte la sensación que ocasiona la misma. 

Mi cuarto es algo pequeño y en forma de "L", tengo una cama, un armario, todo lo de un cuarto promedio, pero, que al frente de la entrada, existe una parte que abre puertas al exterior, mi balcón, un lugar que sólo del cual salgo cuando alguien toca el timbre de la casa, para ver a personas desde otra perspectiva y principalmente ver al mundo con otro mirada, nocturna más que todo. 

Como decía Sartre en sus libros, a la gente se la tiene que mirar desde arriba, desde un punto más alto, aunque yo no esté en el piso sesenta y únicamente en un piso segundo. La gente presenta una perspectiva distinta en éste punto; calvicies, canas, sombreros, gorras e incluso unas "bubbies" ocasionales (sí, es la mejor parte); pero, dejando ésto de lado, los mejores momentos en mi balcón los paso cuando no existe alma ninguna por la calle, cuando el silencio te envuelve y te dice "estás solo muchacho"; te das cuenta que eres tú el dueño, el único que existe en esta calle, el único que vela la luz amarilla tan perfecta del farol que está a su costado y uno se siente dios por sólo unos momentos. Pero tarde o temprano esta sensación acaba y te pones triste porque sabes que tardará en regresar e invadirte. 

Espero escribir algo más seguido, algo como para  hacer interesante mis días, un ¿Por qué? y un sentido.



Luz