domingo, 29 de junio de 2014

Descripción

Balcón de madera un poco despintado por la lluvia, con dos puertas con ventanas respectivas en cada una, en una de ellas un cuadrado no presenta vidrio que queda vacío con la función de poder asomarse "a ver quien toca", una barandilla siempre cubierta de polvo, que debo limpiar cada vez que abro las puertas que la rigen. En sus esquinas, siempre encuentro telarañas grises, pero nunca las arañas, siempre llego cuando no están, aunque es un alivio a la vez, me parece un peligro latente encontrarlas en otro lugar de mi cuarto. 

Con bisagras chillosas, madera recubierta por algún tipo de sellador, vidrios más sucios que los lentes que ando y un olor a polvo y a vejez, conforma mi balcón, mi sitio, mi lugar...

Los días no le sientan, se mantiene cerrada, odia a la gente, sólo abre sus puertas ante mí y alguna visita respectiva, pero solo a mí me genera emociones, emociones tan fuertes con gritos adentro, que se van despejando con el viento frío que entra, con el frío que se siente, con el frío que envuelve mi cuarto.

Justo al frente y un poco a la izquierda, se puede ver una casa abandona, recubierta de vegetación que está empezando a llegar al edificio contiguo, en el cual, existe un consultorio psicológico que nunca eh ido. En las noches, desde mi cama, puedo ver un poste a lo lejos, cuya luz llega a mí directamente, siempre la veo antes de dormir como un preámbulo a mis sueños. 

Puertas


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