domingo, 19 de octubre de 2014

INDIVIDUACION A LAS 630pm

Hoy, con el polvo adquirido en mi manga por una baranda casi olvidada, recuerdo las letras leídas un jueves de los que me gustan y me envuelven, letras regaladas por un viejo amigo, mentor de soledades y guía de conspiraciones en uno mismo. 

No pude no sentirme INDIVIDUAL, aunque puede que peque un poco por mentira propia, ya que puede que sea solo un tipo sintiéndose especial por el hecho de pensarlo.

Las opiniones no me brotan, sé que él, el Grindio, las rechazará y no las tomará, por su simplicidad. Sólo basta decir que mi blog no se abastece para sus escritos.

Acá viene, lo citaré a la exactitud, no tengo el rango para poder alterar su escrito: 

"Cada gota marcaba la resistencia del aire contra su rostro, la mirada fija en el horizonte nublado era tosca, no le permitía reflexionar sobre cuestiones metafísicas, él no podía escapar de la húmeda experiencia de aquella tarde, nada más que un concepto puro de imposibilidad lo elevaba a proporción directa con la cual el sol descendía por debajo de las nubes. Por la avenida…
Los cafés y los autos eran escasos, los arboles borrosos y, los pájaros tranquilos cantaban descoordinados forzando en la mente del sujeto el reconocimiento de su individuación del total: aquella tarde. Solo 5 minutos más para que la penumbra llegase como la mirada en el camino fijado por ese avión a chorro de tu infancia que va desde el ocaso amarillento a un cuarto de luna, allá en el centro del cielo, contrario la perspectiva del por poco individuo.
Revirtiéndola, girándola, extendiéndola, anocheciendo para no sufrir más de aquella extensa trayectoria. Tan solo 5 minutos los cuales equivalen a 300, más o menos, pasos lentos que desgarran la tarde en cada huella."


Julio "El Grindio" Galarreta


Individuo


domingo, 5 de octubre de 2014

Hechos.

Hoy, después de meditarlo tanto y con asesoría de un balcón de madera poco a poco despintada, se me hace tan bien admitir que hace unos días tirando para semanas, he estado mejor de lo que hubiera imaginado alguna vez y mejor de lo que mi cuerpo hubiera requerido en los peores momentos; el motivo por el cuál mi estado transitorio que llegó a ser constante pero sin dejar de ser perfecto ,  y bueno, ojalá no me tachen de estereotipado, se debió a una mujer.

No pensé que algún agente externo, el cual fue la última persona a la que hubiera imaginado alguna fijación en mí, pudiera crear detrás de mi piel sensaciones que me es tan difícil darle nombre ni forma, pero que desde ya he estado aprendiendo a entenderlas y a convivir con ellas, por el hecho de la felicidad, nombre dado sólo si algún realista quisiera darle un sustantivo.

Hasta el mismo hecho de caminar (mi sustantivo favorito de hoy fue "hecho") se torna distinto con el sólo hecho de tenerla atrapada, obviamente, sólo en pensamientos, ya que ella es libre; libre para sí y y libre para mí la cual me invita un poco de la misma sólo tras muchas insistencias.

Se puede decir que dejé mi infierno personal de lado, o tal vez, ella me sacó de ahí, para enseñarme que existe un cielo, pero el paraíso, con la disculpa de San Pedro, se queda poco cuando es con ella.

Aunque debo admitir que, a pesar de todo, mis demonios se quedan latentes, esperando a que tropiece, esperando a que falle, para acercarse a mí y llevarme de nuevo a las llamas, y vaya que eh ido varias veces de ida y vuelta por huir de mis emociones y demás sensaciones que negaba dar libre paso a mis adentros, pero, ahora, yo huyo del infierno y defino mis mariposas que rondan en un estómago ya no indigesto. Es raro como entró en mí y pudo tergiversar mi idea de querer en un sentido que creía ya extinto pero, a la vez, tan esperado por mí, sólo en sueños o alucinaciones.

El balcón se hace colega en emociones, me entiende, sabe que él no se queda solo, tiene a su farol de guardia.

Lalala.wmv






domingo, 17 de agosto de 2014

Soledad

Soledad que se acrecienta con la noche, la forma en que uno se siente más solo es cuando está a oscuras, ¿Qué mejor manera de sentirse así si no se ve nada más allá de los pensamientos?.

Hoy el balcón me acompañó con un par de cigarrillos, hoy el mundo no está dispuesto a entenderme, los libros me hacen vela en esta noche helada, el frío se siente hasta en los pensamientos. Solo basta con decir que me siento sólo, otra vez.

Soledad extraña, diría yo, soledad distinta a la definición de un diccionario de buró, soledad que se siente extraña cuando una está rodeado de tanta gente, hoy existo y no sé el porqué.

Mi soledad va más allá de que haya gente a mi alrededor o no, en teoría, uno siempre termina cruzando palabras con algún tipo de la calle, ya sea que te pregunte la hora o algún tipo en la tienda en que compras el pan, es una soledad de pensamiento, una soledad forzada la cual la establecí yo mismo.

Es como si mi cabeza creara una barrera, un sistema de defensa en mi interior que impide el ingreso a que agentes externos conozcan en mí, sentimientos o empiece a clasificar lo que soy en pequeñas características individuales y colocarme adjetivos que, sin ninguna duda, me disgustarían y terminaría por descartarlos, no creo que un número limitado de características puedan describir a una persona, ni si quiera un sector de la misma; me quedo con: persona “buena” y persona “mala”, con esa taxonomía basta y sobra para mí. Me niego a pensar o creer que alguien pueda (y quiera) definir lo que soy y, peor aún, agradarles por lo mismo.

Imagino a las personas como intrusos, tipos o tipas, que no se contentan consigo mismo para saber lo que es existir, personas que quieren existir en otra y así comparar sus ideas con las mías y crear una pequeña confrontación queriendo sentirse especiales por poseer, o no, una cualidad variable en ambos. No les basta con la satisfacción personal de saber lo que uno tiene dentro. Quieren conocer la vulnerabilidad de uno y usarlo cuando les falte autoestima y saber que ellos son mejores porque no la tienen. Malditos intrusos.

Esto no quiere decir que me provoquen miedo o algún tipo de odio, solo no permito que tomen control en mí, me quedo libre a ellos, tal vez a veces haciéndoles creer lo contrario, por simple conveniencia o para evitar discusiones banales, siempre quieren que haya un ganador y un perdedor.

Pero a raras veces alguno se convierte en mí en un intruso con paso consentido, pero éstos los puedo contar con una mano, Intrusos que dejaron de serlo por tanta insistencia; pero aun así, siempre guardo algo para mí así me tachen de egoísta.

A veces pienso que podría pasar conmigo en una soledad “verdadera”, soledad total, hasta qué punto podría soportar mi mente el no intercambiar palabra con alguien más allá de mí, o, quien sabe, sería capaz de sobrevivir a tal arrebato, podría yo vencer a la evolución y no cursar un lazo con algún ente de mi misma especie.  Tal vez así podría conocer lo que realmente soy en realidad, y saber si esto no es un sueño. Sueño que siempre me despierta la luz del farol.

Se me hace difícil describir la luz que produce el farol tan conocido por mí más que el mismo que lo fabricó, ¿Acaso el creador de tan magnífico aparato pensó, en el momento de darle vida, la sensación que podría crear en una persona como yo?


Los vidrios del balcón están opacados por el polvo diario de la calle, causando una perspectiva extraña del mundo cuando uno mira por ellas, como una neblina eterna sólo en mi calle. El balcón se cierra, ahora el frío pudo más. 

Vista. 

domingo, 3 de agosto de 2014

Historias

Aveces se escuchan voces, murmullos de gente con sus propias historias, vestigios de realidades que tocan el balcón y me es raro conocer esas historias de las cuales no conocí, con anterioridad, a los protagonistas.

Cada persona es una historia, buena o mala, historia al fin y al cabo, cuando conoces una de esas historias y, por añadidura, a las personas dueñas de las mismas, terminan por agradarte; imaginas el inicio, nudo y posible desenlace propio de ellos, pero ésto, es una moneda de dos caras, a uno puede por terminar agradarles las historias de personas "malas" y con "problemas" (Está en cada uno el significado de "malas" y "problemas", varían dependiendo el contexto), aquellas personas que ven el mundo de otra manera, y tú, si no tienes con claridad tus ideales y tu ética bien establecida, éstas ideas terminan por envolverte, atraparte y succionarte y, a la vez, convirtiéndose en tu realidad y, aveces, terminas con una idea tergiversada de la historia original.

Que tu realidad sea tuya, las historias que escuches, solo sean puntos de los cuales te vas a referenciar, está en ti el criterio y el poder de evolucionar.

El balcón ha escuchado muchas historias conmigo, se que él las guarda y entiende mejor que yo.

Al farol le sienta bien su nuevo traje. 

Rojo y Blanco


sábado, 19 de julio de 2014

Cansado de los días

Hubo tanto que hacer en éstos días, que al estar tranquilo y sin ninguna presión, después de muchos días, ahora, en mi cuarto, sólo, como de costumbre, no sé que hacer. El término de "no tener qué hacer" está mal desde que se la dice, desde el hecho a echarse en la cama o solo sentarse a pensar, ya es hacer "algo. Pero igual, uno siente que no avanza, que no crea nada productivo a lo contrario de hace unas semanas ya sea por la universidad u otras cosas. Así son las vacaciones supongo. 

El dormir me cansa, los sueños me levantan, no quiero despertar porque sabré que tendré que repetir el día de la misma manera de como lo empecé. Y tendré el mismo problema en la noche.

La palabra "motivo" tiene muchos aspectos a tratar, se podría decir que "vivir" es un "motivo", pero tal vez con eso no baste, no necesariamente el hecho de vivir puede tomarse como un motivo, uno puede vivir sin un motivo. El motivo va más allá, es una sensación que se adquiere con el tiempo y con los hechos, la música es un motivo, el deporte, el arte, uno puede elegir muchos motivos, los cuales te da un sentido de vida, algo por el cuál seguir. 

El balcón está cerrado, solo una ventana se digna en abrir, se siente igual que yo, sin ganas de ver algo de allá fuera, esperando una esperanza, un sueño, un motivo. 


Malditas las hadas. 


domingo, 29 de junio de 2014

Descripción

Balcón de madera un poco despintado por la lluvia, con dos puertas con ventanas respectivas en cada una, en una de ellas un cuadrado no presenta vidrio que queda vacío con la función de poder asomarse "a ver quien toca", una barandilla siempre cubierta de polvo, que debo limpiar cada vez que abro las puertas que la rigen. En sus esquinas, siempre encuentro telarañas grises, pero nunca las arañas, siempre llego cuando no están, aunque es un alivio a la vez, me parece un peligro latente encontrarlas en otro lugar de mi cuarto. 

Con bisagras chillosas, madera recubierta por algún tipo de sellador, vidrios más sucios que los lentes que ando y un olor a polvo y a vejez, conforma mi balcón, mi sitio, mi lugar...

Los días no le sientan, se mantiene cerrada, odia a la gente, sólo abre sus puertas ante mí y alguna visita respectiva, pero solo a mí me genera emociones, emociones tan fuertes con gritos adentro, que se van despejando con el viento frío que entra, con el frío que se siente, con el frío que envuelve mi cuarto.

Justo al frente y un poco a la izquierda, se puede ver una casa abandona, recubierta de vegetación que está empezando a llegar al edificio contiguo, en el cual, existe un consultorio psicológico que nunca eh ido. En las noches, desde mi cama, puedo ver un poste a lo lejos, cuya luz llega a mí directamente, siempre la veo antes de dormir como un preámbulo a mis sueños. 

Puertas


jueves, 19 de junio de 2014

Mi Primera Noche

A las 12 am.


             Hola, empiezo esta especie de pseudo proyecto o semi aventura llamada "Mi balcón"; me eh dado cuenta de la hermosa vista que tengo por las noches pero que sólo me doy cuenta una o dos veces al mes y a parte la sensación que ocasiona la misma. 

Mi cuarto es algo pequeño y en forma de "L", tengo una cama, un armario, todo lo de un cuarto promedio, pero, que al frente de la entrada, existe una parte que abre puertas al exterior, mi balcón, un lugar que sólo del cual salgo cuando alguien toca el timbre de la casa, para ver a personas desde otra perspectiva y principalmente ver al mundo con otro mirada, nocturna más que todo. 

Como decía Sartre en sus libros, a la gente se la tiene que mirar desde arriba, desde un punto más alto, aunque yo no esté en el piso sesenta y únicamente en un piso segundo. La gente presenta una perspectiva distinta en éste punto; calvicies, canas, sombreros, gorras e incluso unas "bubbies" ocasionales (sí, es la mejor parte); pero, dejando ésto de lado, los mejores momentos en mi balcón los paso cuando no existe alma ninguna por la calle, cuando el silencio te envuelve y te dice "estás solo muchacho"; te das cuenta que eres tú el dueño, el único que existe en esta calle, el único que vela la luz amarilla tan perfecta del farol que está a su costado y uno se siente dios por sólo unos momentos. Pero tarde o temprano esta sensación acaba y te pones triste porque sabes que tardará en regresar e invadirte. 

Espero escribir algo más seguido, algo como para  hacer interesante mis días, un ¿Por qué? y un sentido.



Luz